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N2 Agosto 2005
[ISSN 1886-2713]
La Lengua  

:::I. La lengua:::

Grafismos de la lengua amazighe

Las antiguas fuentes escritas que recogieron los contactos entre europeos e isleños, sin información ni medios suficientes para hacer una descripción precisa, dibujaron un panorama idiomático de apariencia contradictoria. Por una parte, dieron cuenta de las dificultades que obstaculizaban el entendimiento entre las diferentes hablas isleñas, insistiendo en que se trataba de lenguas que no poseían nada en común. Sin embargo, también advirtieron la repetición de muchos nombres de lugar (topónimos) y mencionaron varios casos en que algún nativo de una isla era utilizado como intérprete en otra distinta. Pero ambas circunstancias reflejaban una parte de la realidad.

Los primeros habitantes del archipiélago canario hablaron el mismo idioma que, desde hace más de tres mil años, sirve como vehículo de comunicación en gran parte de la mitad septentrional del continente africano. Desde el mar Mediterráneo hasta la línea sur del Sahara y desde Egipto hasta la cordillera del Atlas (o, en su día, hasta las Islas Canarias), la comunidad étnica más antigua de las que pueblan el norte de África se expresa en una lengua común que recibe el nombre de tamazight o, en español, amazighe (aunque todavía es frecuente el uso de otra denominación, bereber, de origen peyorativo).

Sin duda, un territorio tan enorme y diverso ha condicionado la proliferación de estrategias de adaptación y modos de vida particulares entre los distintos grupos que componen el amplio mosaico amazighe, lo que ha generado también abundantes diferencias dialectales. Sin embargo, no se trata de un fenómeno ligado sólo a la influencia de las condiciones naturales. A este proceso han contribuido otros factores sociales y culturales, el más importante de los cuales quizá sea que estos pueblos han cultivado una tradición más oral que escrita. Pese a conocer la escritura y emplearla en ámbitos lúdicos y ceremoniales, la oralidad ha ocupado siempre un plano mucho más activo en todas las instancias y manifestaciones de esta cultura norteafricana. Así, junto a una estructura lingüística relativamente uniforme, la lengua amazighe ha desarrollado numerosos dialectos y hablas a lo largo de la historia, hasta el punto de hacer muy difícil en ocasiones la comprensión mutua entre algunas de sus variedades.

En una escala por supuesto menor, esta situación que podríamos calificar como de unidad plural se trasladó también al Archipiélago. A cada una de las islas llegaron, por lo menos, dos de los muchos dialectos continentales. Ahora bien, las últimas investigaciones apuntan a que uno de estos dos flujos fue siempre el mismo, el conjunto de hablas que hoy conocemos como dialecto tuareg o meridional, pero cuyo origen se sitúa en la región libio-tunecina. El otro flujo presenta más variaciones según las islas, pero destaca el aporte de las hablas localizadas en la actualidad en el centro y sureste de Marruecos.

Y aquí convivieron ambas influencias durante cientos de años, sin una comunicación interinsular estrecha y sin contacto con sus respectivas comarcas continentales. Una doble dialectización (continental e insular) que marcó la personalidad de la lengua amazighe en Canarias.

Autor: Ignacio Reyes

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